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Noticias Ibiza: Lunes, 15 de Octubre de 2.007
El turismo del Imserso traerá a Eivissa a más de 55.000 personas hasta abril de 2008
A partir de hoy empiezan a llegar a la isla los turistas que se acogen al
programa de vacaciones para la tercera edad que patrocina el Imserso. Ahora se
inicia la primera fase, que se extiende hasta finales de noviembre, fecha en que
cerrarán los hoteles para volver a abrir en febrero, cuando se inicia la segunda
fase del programa, la cual se extenderá hasta el mes de abril. La campaña del
año pasado trajo a la isla de Eivissa a 55.000 turistas de la tercera edad, y la
que ahora se inicia puede aportar una cifra más elevada, si se confirma la
tendencia al alza de los últimos años.
EIVISSA | PEP RIBAS
En la primera fase de la campaña participan seis hoteles de la isla, todos ellos
situados en Sant Antoni y la bahía de Portmany: Es Pla, Marco Polo, Hawaii,
Bergantín, Els Pins y Sol Pinet. A finales de noviembre cerrarán todos, excepto
el hotel Es Pla, que permanecerá abierto en diciembre y enero. En febrero
empezarán a llegar los grupos más importantes de clientes, y así hasta el mes de
abril.
El año pasado participaron en la isla de Eivissa 13 hoteles (9 en Sant Antoni y
bahía, dos en es Canar, uno en Santa Eulària y uno en Eivissa). Fuentes de la
agencia Mundo Senior, concesionaria del programa de vacaciones de Imserso,
señalaron que para la campaña del próximo invierno no se ha confirmado la
presencia del mismo número de establecimientos, aunque ya se han empezado a
vender reservas en once de estos establecimientos.
«Se supone que cada año aumenta el número de clientes, pero este año las
vacaciones para la gente mayor se han puesto a la venta muy tarde y el destino
de Eivissa ha empezado ahora. Se está vendiendo bien y, de momento contamos con
suficiente cupo de plazas parta aceptar todas las peticiones, pero no sabemos
hasta dónde se llegará». Así se expresó Antoni Boix, delegado de la agencia
Mundo Senior en Eivissa.
2.000 turistas semanales
Durante la primera fase de la campaña los seis hoteles de Sant Antoni y la bahía
de Portmany que participan acogerán a unos 2.000 turistas semanales, hasta
finales de noviembre. La presencia de los clientes del Imserso representa una
importante ampliación de la temporada para estos establecimientos.
El turismo de la tercera edad continúa siendo un negocio discutible, por el que
no todos se atreven a apostar. Boix señala que uno de los problemas con los que
se encuentra su agencia es encontrar hoteles en los que alojar a estos turistas.
No todos están preparados para abrir en invierno. Además, deben tener una
capacidad mínima de unas 300 plazas para que puedan alojar grupos importanters
de turistas, ya que de lo contrario no se puede trabajar a precios competitivos,
como es el caso.
Uno de los hoteles que participan desde hace años en el programa es el Sol Pinet,
en la bahía de Sant Antoni. Su director, Gabino Canales, que además es directivo
de la Asociación Hotelera de la Bahía de Portmany, asegura que su compañía
pierde dinero con esta campaña; no obstante, considera el turismo de invierno
beneficioso no sólo para la zona en particular, sino también para la economía
insular en general.
400 empleos directos
Gabino Canales asegura que mantener abiertos los hoteles que participan en el
programa supone cuatrocientos empleos directos, además de los indirectos
correspondientes a la oferta complementaria (restaurantes, cafeterías, tiendas
de recuerdos y otros negocios.), que supera como mínimo los cien puestos de
trabajo. Ello supone que recaen aproximadamente medio millón de euros mensuales
sobre la zona en forma de nóminas.
Además, «hay que tener en cuenta lo que gana el Estado en cotizaciones a la
Seguridad Social y lo que ahorra en subsidio de desempleo. Son cifras
importantes. Imagínate lo que representaría esto si el turismo de invierno
estuviese funcionando en toda la isla», apunta el hotelero.
El Ejecutivo acaba con la amnistía de obras ilegales en el litoral que aprobó el
PP
PALMA| M. M.
El Govern balear ha eliminado la amnistía para determinadas obras ilegales en el
litoral que estableció el anterior Ejecutivo del Partido Popular a través de la
Ley de Acompañamiento de los presupuestos de 2007.
La medida beneficiaba a unos chiringuitos turísticos muy concretos según
describe el texto de la norma. La disposición adicional décimo cuarta daba vía
libre a las instalaciones en funcionamiento que ocupan «un máximo de 150 metros
cuadrados de superficie cubierta sobre rasante», están ubicadas en suelo rústico
pero no en la Red Natura 2000 y disponen de licencia municipal de apertura
concedida al menos cinco años antes de la entrada en vigor de esta Ley.
La disposición adicional se «aprobó» cuando ya pendía una orden de demolición
sobre dos establecimientos decretada por la conselleria de Medio Ambiente,
señala el actual director general de Ordenación del Territorio, Bernat Aguiló. A
su juicio, el anterior Govern del Partido Popular modificó la Ley «a la carta».
`Amnistía Cretu´
No fue el único caso de «traje a la medida», expresión empleada por los partidos
que en la pasada legislatura se alineaban en la oposición. El Ejecutivo de
Francesc Antich también procederá a derogar la disposición adicional decimoctava
de la Ley de Acompañamiento de los presupuestos de 2004, adelantó Bernat Aguiló.
Esta norma se bautizó como `amnistía Cretu´, ya que fue redactada para que el
músico rumano Michel Cretu pudiera legalizar la polémica mansión de su propiedad
en Santa Agnès, en Eivissa. Michel Cretu solicitó la suspensión de la ejecución
de la sentencia de demolición de su vivienda para acogerse a dicha norma, aunque
la jueza rechazó la petición. El músico rumano aún está pendiente de la
resolución de un recurso en contra de dicha denegación.
Tanto el indulto a Cretu como el de los chiringuitos provocó una sonada
polémica. En el caso de las obras ilegales en establecimientos turísticos, la
propuesta presentada por el PP durante la pasada legislatura obtuvo el rechazo
del PSM y EU-EV y de sus socios de UM. Los socialistas ni siquiera la llegaron a
votar porque abandonaron el Parlament durante su debate en señal de protesta.
Una disposición a medida
En cuanto al denominado `caso Cretu´, la disposición adicional decimoctava
definía de manera muy selectiva su ámbito de actuación. Se ceñía a la isla de
Eivissa y a la legalización de aquellas construcciones levantadas en su día sin
permiso de obra por encima de una cota de 200 metros sin rebasar la de 250 y
siempre que se encuentren dentro de la franja de los 250 metros siguientes a la
ribera del mar y no se emplacen en la zona A señalada en las Normas Subsidiarias
dictadas por el Govern el 26 de julio de 1990.
Según el El conseller insular de Ordenación del Territorio de Eivissa, Miquel
Ramon, apenas ha habido uno o dos casos de viviendas cuyos propietarios se han
podido acoger a esta norma para tratar de legalizarlas.
Recuerda que el PP se justificó en su momento aduciendo que esta medida afectaba
a bastantes edificaciones fuera de ordenación de toda la isla.
El precio medio del alquiler de una vivienda subió un 2,6% en septiembre en
Balears, ligeramente por debajo del (IPC) general, que cerró el mes en el 2,7%,
según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). | Europa Press
Los senderistas de la Volta a peu a Formentera
regresan a sus lugares de origen después de andar durante tres días y recorrer
casi 50 kilómetros. La séptima edición de la cita que congrega a 120 senderistas
de todo el país concluyó con una paella de hermandad y el compromiso del
presidente del Consell Insular de Formentera, Jaume Ferrer, de dar todo el apoyo
a esta iniciativa, que parte de la asociación Amics de Formentera, con sede en
Barcelona.
FORMENTERA | CARMELO CONVALIA
Haga sol o esté nublado, cualquier senderista debe llevar el chubasquero en la
mochila. Esta prenda ha sido fundamental para los 120 participantes que desde el
pasado viernes han recorrido alrededor de 50 kilómetros a pie, recorriendo
rincones de difícil acceso y redescubriendo los lugares más bellos de Formentera.
El primer día de caminata, el pasado viernes 12 de octubre, los participantes se
toparon con una tormenta acompañada de un fuerte aguacero. A pesar de las
inclemencias, la prenda de agua fue fundamental para salir de es Caló de Sant
Agustí y dirigirse hacia es Racó de Sa Pujada, por el camí de sa Pujada, pasando
por el Mirador. Esta primera etapa debió ser acortada por el mal tiempo, lo que
no impidió que los senderistas se acercaran a uno de los lugares desde donde se
aprecia la vista panorámica de la isla.
El segundo día el tiempo acompañó, lo que facilitó la culminación de la segunda
etapa, llamada la `ruta de los acantilados´ que, primero, pasó por s´Estany
Pudent y s´Estany des Peix para seguir por es Caló de s´Oli, Punta Pedrera,
hasta llegar a la torre de defensa de sa Gavina. Después del almuerzo la
caminata siguió por Cala Saona y es Cap de Barbària, hasta llegar al faro
situado más al Sur de la isla.
Ayer, los participantes compaginaron la marcha con el kayak, ya que fueron desde
es Pujols a Cala en Baster a pie para luego regresar por el mar a bordo de estas
embarcaciones. Esta alternativa les permitió conocer lugares inaccesibles desde
tierra y descubrir cuevas y otros accidentes geográficos que sólo se ven desde
el mar.
En total, la `VII Volta a Peu´, organizada por Amics de Formentera, ha dejado en
la memoria de los participantes un estupendo recuerdo y las ganas de volver, tal
y como explicó uno de los organizadores, Josep María Costa. Insistió en la
complicidad que se ha establecido con el Consell de Formentera, cuyo presidente,
Jaume Ferrer, se despidió ayer del grupo con el compromiso de dar todo el apoyo
institucional para mantener esta cita de los amantes del senderismo y de la
naturaleza.
Costa, junto con Francesc Vivas, están elaborando un estudio sobre las
condiciones de los caminos de la isla para luego elaborar un recorrido
señalizado para senderistas, que permita realizar la vuelta completa a la isla a
través de estas vías secundarias. El propio Vivas tiene previsto presentar esta
semana al Consell el avance del estudio. Además, Amics de Formentera ya trabaja
en la celebración de su décimo aniversario visitando la isla con la idea de
organizar, en 2010, una edición especial de esta cita senderista.
Acusados de extorsionar a clientes de una
aseguradora para que renunciaran a la indemnización. Uno de los agentes fue uno
de los testigos claves de la acusación en el caso del asesinato de Lasa y Zabala.
PALMA | FRANCISCO MESTRE
La Fiscalía de Palma ha solicitado que tres agentes de la Guardia Civil de
Eivissa se sienten en el banquillo y respondan por delitos muy graves, por los
que pide penas que suman casi 68 años de prisión. Entre otras cosas, se les
acusa de haber extorsionado al que fuera ministro de Bosques de Guinea
Ecuatorial, que veraneaba en Eivissa, ofreciéndole sus servicios como escoltas y
protección.
Los tres acusados son los agentes Francisco Javier G.C. (que ha sido expulsado
de la Benemérita), Miguel S.B. y Pablo C.G. Éste último fue uno de los testigos
principales que declararon contra sus compañeros durante el juicio por el
asesinato de los etarras Lasa y Zabala, que llevó a la cárcel a los responsables
del cuartel de Intxaurrondo. Por esta declaración se le otorgó la condición de
testigo protegido, por lo que tenía permiso para utilizar otro nombre.
El fiscal afirma que los tres guardias crearon una empresa denominada Agencia de
Tecnologías, Investigación y Sistemas de Seguridad. Los funcionarios policiales
tienen prohibido dedicarse a cualquier actividad empresarial. En agosto de 2000,
según la acusación, los agentes acudieron a la residencia de vacaciones del
ministro de Guinea, que vivía en Sant Antoni. Se entrevistaron con un agregado
de la embajada, que actuaba como secretario del ministro. En el encuentro le
ofrecieron sus servicios como escoltas y protección privada. El ministro
guineano rechazó la oferta. Los agentes, según el fiscal, le extorsionaron para
que les pagara un millón y medio de pesetas por los gastos o de lo contrario
harían llegar a los medios de comunicación grabaciones y fotos que le podían
comprometer.
En las mismas fechas los tres agentes fueron contratados por un empleado de una
aseguradora. Les encomendó que investigaran algunos siniestros que tramitaba la
compañía. El 24 de diciembre de 2000 visitaron a un cliente que había denunciado
un robo en su casa. Parece ser, y así lo indica el fiscal, que le estuvieron
presionando para que renunciara a la indemnización que podía cobrar del seguro.
El cliente, atemorizado por lo que podía ocurrirle, firmó la renuncia.
Al mes siguiente visitaron a otro cliente. Se presentaron como policías y le
manifestaron que era mejor que retirara la denuncia por un robo que había
sufrido. Sin embargo, no le convencieron.
Mafia rusa
También acudieron, según el fiscal, a visitar a otro extranjero que reside en
Eivissa. Le mostraron varias fotos, que ellos mismos habían tomado, en las que
aparecían su casa, su oficina, su perro y su secretario. Le dijeron al
extranjero que estas fotos las habían obtenido en el transcurso de una operación
contra la mafia rusa, lo que era falso. Sin embargo, le dijeron que creían que
iba a ser asesinado por esta mafia. Para evitarlo le ofrecieron sus servicios de
protección. El extranjero, no sólo no aceptó la oferta, sino que denunció los
hechos a la Policía.
Dentro de la actividad delictiva que señala el fiscal se afirma que los tres
agentes contaron con la colaboración de un compañero que tenía acceso a los
datos de la Guardia Civil. Este agente, a pesar de que sabía que uno de los
acusados ya no estaba en el servicio porque había sido suspendido, le facilitó
información interna sobre diez personas. Los acusados se aprovecharon de esta
información. Fueron visitando a alguna de estas personas, haciéndose pasar por
guardias civiles.
A uno de ellos, por ejemplo, le solicitaron 20 millones de pesetas para
conseguir que anularan sus antecedentes en los registros informáticos de la
Guardia Civil y de la Policía. El fiscal no menciona si llegaron a conseguir su
propósito ni si cobraron el dinero por este trabajo. Los tres agentes serán
juzgados en diciembre.
Los datos
Ministro de Bosques
Los tres agentes habían creado una empresa de seguridad y ofrecieron sus
servicios al ministro de Bosques de Guinea , que vivía en Eivissa.
Comprometedoras
Al rechazar la oferta, le pidieron primero dinero al ministro y le dijeron que
iban a entregar a la prensa fotos y grabaciones que podían comprometerle.
Renuncias
Los tres guardias visitaron a varias personas que habían denunciado delitos para
que retiraran la denuncia y renunciaran a la indemnización de la compañía de
seguros.
Pese a su reducida superficie, la isla de
Formentera ha experimentado en sólo dos años un fuerte crecimiento urbanístico,
en consonancia con el resto de municipios: 41 casas, de las que 22 se edificaron
en 2006 y el resto, en 2005. Estos 41 inmuebles han dado lugar a alrededor de
150 viviendas, según la estadística facilitada por los aparejadores. La mayor
parte de estas viviendas se construyeron hace dos años, en 2005, con 113
viviendas. Este estudio tiene en cuenta los visados expedidos por el Colegio de
Aparejadores de Eivissa y Formentera, que se emiten cuando el promotor ya
dispone de licencia de obras y se prepara para iniciar las obras. Las cifras
comenzaron a ser recopiladas y publicadas en 2005, aunque con datos desde 2004.
La tendencia a la estabilidad detectada durante el presente año ha sido
corroborada por otros incluidos dentro del sector de la construcción. | J. Ll.
F.
Sólo faltaba una hoguera. Un fuego en mitad del
bosque. Era lo único que distanciaba las emociones vividas ayer por la mañana en
la platea del auditorio de Can Ventosa en el concierto de Los Moussakis de las
que podrían haber sentido en cualquier rincón de los Balcanes las cerca de 400
personas -personitas, en su mayoría- que asistieron al primer Concert Familiar
organizado por La Caixa este invierno.
EIVISSA | MARTA TORRES
La música llegó con el sonido de la lluvia. De detrás de una pantalla. Un
violinista tocando por un camino atraviesa la proyección. Aplausos. Otros tres
se acercan. Uno de ellos carga una maleta forrada con fotos en blanco y negro.
Pesa tanto que se queda atrás constantemente. Los niños se ríen. Al final los
tres también consiguen saltar de la tela a la realidad. Ellos y sus
instrumentos: un contrabajo, una guitarra y un laúd. El siguiente llega en
bicicleta. Bufanda al viento, calcetines de rombos hasta la rodilla y tocando
una darbuka. Empieza la fiesta. Gritos, saludos, abrazos de oso... Una voz
triste les interrumpe. Habla del pasado y de lo que dejó en los Balcanes. Su
madre, el chico con el que se iba a casar... Todo. La dulce voz cae sobre el
escenario como un manto de tristeza. Los músicos, hasta entonces contentos, se
sientan y miran a la cantante. Pero pronto, sin saber cómo, la melancolía se
transforma en un ritmo alegre que todos, sobre todo los niños, siguen con
palmas, como si lo hubieran hecho toda la vida. En pleno éxtasis, la cantante
hace caer las telas y descubre el tesoro que escondía la pantalla de cine: un
columpio, cuatro cacerolas colgadas del techo, una regadera, la bici, un banco y
un suelo lleno de hojas víctimas del otoño.
Descubierto el escenario se descubren ellos, Los Moussakis. Marko Jelaca,
percusionista que comenzó tocando la batería de cocina de su madre; Goran Slavic,
contrabajo aficionado a dormir en la funda de su instrumento cuando aprieta el
frío; el guitarrista ligón que va de feria en feria tocando, Ivan Illic; Pep
Morales, músico que trae de oriente bellos instrumentos de cuerda; la chica que
aprendió a cantar porque quería ser princesa, Tal Ben Ari, y Branislav Grvic,
que toca el violín que usaron su padre y su abuelo. ¿Verdad? ¿Mentira? Niños y
mayores optaron por creer las historias de los músicos que ayer por la mañana
les acercaron a los Balcanes sin moverse de Vila. Incluso les enseñaron a contar
hasta diez (con muchísimo ritmo) en el ya desaparecido serbocroata antiguo.
«Jedan, dva, tri, chetiri, pet, shest, sedam, osam, dvet, deset», cantaron
leyendo la chuleta que llevaba escrita la princesa de la dulce voz en un paño de
cocina. Sí, cocina. Poco antes los músicos habían preparado una comida en el
escenario a la que el público también estaba convidado. «Luego te invito»,
repetía la cantante mientras enseñaba la moussaka (receta de berenjenas, carne,
tomate y bechamel que da nombre al grupo, que se formó alrededor de unos buenos
platos de esta comida) entre los asientos.
El público ibicenco, tímido, sólo se atrevió a meter el dedo en la moussaka
cuando vieron hacerlo a uno de los técnicos. Para lo que no fueron tan
vergonzosos fue para aplaudir, cantar y seguir el ritmo rumano-macedonio-sefardita-búlgaro-zíngaro
(Branislav Grvic hizo referencia a unos cuantos más) con palmas. Después de este
momento de subidón a algunos, sobre todo a los más pequeños, les costó bajar sus
revoluciones para ponerse al nivel de algunos de los temas más nostálgicos de
Los Moussakis.
Tras una cortísima hora de fiesta y nostalgia balcánica los seis componentes de
Los Moussakis se plantan frente al público, en el precipio del escenario. Una
canción tristísima. Una despedida a fuego lento. Un parpadeo y desaparece un
músico. El foco se hace más pequeño sobre el escenario. Papelitos azules caen
desde el cielo. Un violinista tocando solo. La música se va con el sonido de la
lluvia.
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